Hola de nuevo españoles:
Ya sabéis que estoy profundamente enamorado. Pero necesito haceros algunas confesiones más. Desde hace un tiempo no me gusta nada gobernaros. Sois un pueblo de patanes desagradecidos. No me dejáis ni siquiera progresar. Me desvivo ocho años por vosotros y me respondéis con querellas contra mi familia y amigos. Y con jueces fascistas esperándonos con ganas. Además, os habéis pasado el verano cantando esa ordinariez de “PSHDP” en muchas verbenas y conciertos. Hasta en el puñetero Mundial de fútbol ante las narices de Trump. No puedo salir a la calle sin que me abucheéis. Ni jugar a la petanca con los jubilados de Fuenlabrada. ¿Quiénes os habéis creído que sois? Fachas asquerosos que no podéis soportar que un humilde hijo del pueblo ocupe el poder. Hasta mi abuelo materno tuvo que desertar del ejército republicano para acercarse a quienes mandaban. Y los fascistas le condecoraron. La vida siempre ha sido injusta con los pobres. Ha llegado la hora de que el poder cambie definitivamente de manos. Continuar leyendo «Nueva (y tal vez última) carta a la ciudadanía»

En el año 2015, el polémico escritor francés Michel Houellebecq publicó una novela llamada “Sumisión” que narraba una historia distópica ambientada en la Francia de 2022. Combinando algunos personajes de ficción con políticos muy conocidos en Francia, la novela contaba cómo un inmigrante llamado Mohammed Ben Abbes, líder del partido “Fraternidad Musulmana”, vencía en las elecciones presidenciales y se hacía con el poder estatal. Y, una vez en el cargo, realizaba drásticos cambios sociales convirtiendo la Universidad de La Sorbona en centro de educación islámica, anulando la igualdad entre hombres y mujeres, permitiendo la poligamia de los países musulmanes o transformando el país en el eje central de una nueva Europa islamizada. 
La obsesión de la izquierda por controlar -hasta con imposiciones legislativas- la llamada “memoria histórica”, o también “memoria democrática”, está produciendo en los últimos años resultados sorprendentes. Cuanto más se empeñan los sucesivos Gobiernos progresistas en imponer por Ley su idílico “relato” de los episodios más trágicos y desafortunados de nuestra historia reciente más estudios rigurosos están apareciendo que desmontan -hasta extremos insospechados- esa falsaria versión oficial.
Antes de la llegada al poder de Donald Trump, y con más intensidad durante su controvertido primer mandato, algunos politólogos norteamericanos pusieron de moda la denominación “Deep State” (Estado Profundo). Con orígenes remotos en la Antigua Grecia y en la Turquía de Kemal Atatürk, esta inquietante expresión aludía a la existencia de un “Estado en la sombra” –un “Estado dentro del Estado”– que controlaba los principales resortes de las grandes decisiones políticas.
Las investigaciones de la UCO sobre las actividades encubiertas encomendadas por el PSOE a la “fontanera” Leire Díez desvelan datos escalofriantes sobre el funcionamiento de las cloacas del poder. En una conversación por whats app de esta hiperactiva conseguidora, que ha salido publicada en la mayoría de medios, el abogado Jacobo Teijelo, profesionalmente vinculado al partido y considerado como persona muy cercana a Santos Cerdán, aseguró a Leire que contaba con una red de 61 periodistas de confianza absoluta.
Hace unas semanas, en unión de destacadas personas de diferentes ámbitos profesionales, tuve el honor de ser nombrado académico de número de la Reyal Acadèmi de Sa Llengo Baléà. S’Acadèmi es una institución cultural con más de 40 años de antigüedad que obtuvo en 2024 el reconocimiento de “Real” otorgado por el Rey Felipe VI de España, y que se dedica a investigar, recopilar, pulir y sistematizar (tiene publicada una importante Gramàtica Normativa de’s Baléà) el idioma balear tal como ha sido hablado por los habitantes de las islas desde tiempos remotos.
Luis Belda Soriano de Montoya nació en Palma el 11 de diciembre de 1901, en una familia religiosa de once hijos, siendo bautizado dos días después en la parroquia palmesana de Santa Eulalia. Su padre era un funcionario de Aduanas destinado en Mallorca, que recorrió con la familia varios lugares de la geografía nacional. Luis Belda pasó parte de su infancia y adolescencia en Madrid, y pronto perdió a su progenitor cuando contaba tan solo diez años. Siempre estuvo dotado de una gran conciencia social y de ayuda a los necesitados, formando parte -ya desde muy niño- de varias asociaciones religiosas con las que colaboraba e impartía charlas. Luego estudió la carrera de Derecho y ganó las oposiciones a Abogado del Estado, siendo destinado a Almería.
Varias anécdotas de las últimas semanas me han confirmado algo que siempre había pensado, como buen aficionado que soy, conocedor de sus muchas virtudes y valores: que el fútbol y la vida discurren por caminos paralelos, pues todas las emociones, actitudes y modos de encarar las vivencias -buenas y malas- que nos suceden a diario se reflejan en el “deporte rey”. Que por algo apasiona a tantos millones de personas en el mundo entero.
Tuve la ocasión de presenciar en directo los pitos al himno español y los insultos al Rey Felipe VI en la final de la Copa del Rey disputada entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad de San Sebastián el pasado sábado en La Cartuja de Sevilla, y la chocante situación, aunque ya sobradamente conocida por su reiteración año tras año, no deja de seguir causándome una enorme perplejidad.