El blog de Álvaro Delgado Truyols

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El Gran Cambiazo

Usted piensa que lleva años votando a la izquierda o a la derecha de toda la vida ¿verdad? Pues no es cierto. Aunque ante sus narices sigan agitando las viejas banderas -como barras bravas de los equipos de fútbol- la izquierda y la derecha clásicas ya no existen. No será consciente de ello, pero hoy está apoyando con su voto ideas muy diferentes a aquellas en las que siempre creyó. Lo piense o no, le han pegado un gran cambiazo.

El Grinch

La Navidad es una época especial. Aún en un año tan canalla como éste. Especialmente, para quienes tenemos una formación cristiana que impregna desde su base toda la cultura occidental. Los deseos de reunirnos con la familia, abrazar a los seres queridos, compartir celebraciones, cenas y comidas con los rituales y productos típicos de la época, ver las calles y tiendas iluminadas, y felicitar a nuestra gente más apreciada no se han volatilizado. Ni se los ha cargado el bicho, ni las desconcertantes e improvisadas medidas que adoptan continuamente nuestros gobernantes. Otra cosa será que debamos disfrutar de todo ello con responsabilidad, respetando las normas y lamentando las ausencias. Algunas por una mera cuestión geográfica, y otras porque tristemente ya no volverán.

«Pucherazos» sin puchero

Cualquier persona con dos dedos de frente puede aventurar que los políticos sin escrúpulos -como los que proliferan hoy en día- son perfectamente capaces de tomar decisiones desprovistas de ética o moralidad. E incluso de legalidad, si consiguen desactivar los controles que todo Estado de Derecho debe ejercer sobre sus gobernantes. Sobre todo cuando se juegan la permanencia en el poder que, para algunos, constituye el único objetivo de toda su vida.

La empanada de Francina

Domingo 6 de diciembre. Día de la Constitución. No se sabe aún por cuánto tiempo. Palacio de la Almudaina. Qué afición está cogiendo nuestra izquierda -recuerden la cumbre de Sánchez con el italiano Conte hace escasos días- a celebrar saraos en el viejo Alcázar Real. También a Manuel Azaña le dio en 1936 un subidón con el Palacio de Oriente y las limusinas. Presiden el acto la Delegada del Gobierno, Aina Calvo, y la Presidenta del Govern, Francina Armengol. Las dos socialistas, aunque hoy parecen pertenecer a diferentes partidos. Discursos de ambas. La primera hace una encendida defensa de la Constitución. La segunda de su reforma.

Libertadores de cartón piedra

La falta de base cultural y la manipulación constante de sus conocimientos históricos que hoy sufre la gran mayoría de los ciudadanos -cosas que la Ley Celaá quiere asentar en España de forma indefinida- favorecen que  gobernantes sin escrúpulos traten de camelarse a la gente apelando a figuras míticas -convenientemente edulcoradas- con el exclusivo fin de perpetuar sus partidos en el poder. Si a ello unimos una pavorosa ausencia de análisis crítico y una educación basada en emociones y sentimientos que fomenta un igualitarismo forzoso -marginando el talento, el esfuerzo y el conocimiento- conseguimos el caldo de cultivo perfecto para la aparición de mitos sociales que encauzan monumentales engaños políticos.

Democracia para dummies

El 16 de octubre de 2019, viendo lo que estaba pasando en Cataluña, publiqué en Facebook un pequeño decálogo de fundamentos democráticos, que tuvo un éxito abrumador. Lo recuerdo hoy en mi blog por su plena vigencia en estos convulsos tiempos:

Paraísos y rufianes

Ese prócer del parlamentarismo mundial, ese Lincoln redivivo -más orondo y de inferior talla- que responde al premonitorio nombre de Gabriel Rufián, conocido por sus esputos oratorios y su desabrido manojo de neuronas enhebradas con lazos amarillos, quiere acabar con el “dumping” fiscal de la Comunidad de Madrid. Políglota y pesetero nos ha salido el bribón. Perdón, el rufián. Y, al parecer, también experto en tributos y macroeconomía. Aunque se le nota demasiado que lo que le gustaría de verdad es acabar con Madrid. Sin “dumping” ni leches. A secas. Borrar Madrid del mapa para que nadie compare la Comunidad más próspera de España con el desastre que sus correligionarios están perpetrando en su tierra catalana de adopción.

Un elefante con artrosis

“El Hoyo” es un exitoso thriller español, dirigido por Galder Gaztelu-Urrutia, que representa la vida en un centro de reclusión existente en una sociedad distópica. El lugar está dividido en niveles, cada uno ocupado por dos presos, existiendo un turno aleatorio para ocuparlos y una plataforma central que distribuye la comida, deteniéndose un tiempo en cada piso. Los internos de los niveles superiores comen abundantemente, pero los de los niveles inferiores comen sólo lo que les dejan los de arriba, sin poder acumular alimentos. Las paradojas de la administración del centro, la lucha por la supervivencia de los reclusos más desfavorecidos y el ambiente que allí se vive -que nos lleva desde el gore hasta el canibalismo o el humor negro- constituyen una peculiar metáfora de los tiempos actuales y del comportamiento social en tiempos de opresión.

El «monocultivo» turístico

La catástrofe económica provocada por el Covid-19, que afecta con especial intensidad al mundo del turismo, ha generado diversas opiniones publicadas que lamentan la dependencia de la economía balear de lo que llaman el “monocultivo turístico”. Y algunos, tal vez para no contrariar la visión sobre la materia de los actuales gobernantes (y sus apetecibles subvenciones), replican los argumentos de siempre: que si este modelo fue planificado en su día por el Movimiento Nacional y nunca se ha corregido; que si nuestros empresarios buscan el dinero fácil del ladrillo y el sol y playa; que si no tenemos emprendedores comprometidos con la industria y las nuevas tecnologías; que si Madrid (ese ente diabólico y lejano) nos expolia… No son capaces de salir de esa ristra de convencionalismos, pronunciados mirando al tendido de un público maniqueo y polarizado, y contaminados por un tufo ideológico inútil para resolver problemas económicos.

Sobre penes y penas

Cesare Lombroso fue un médico italiano del siglo XIX, fundador de la Escuela de Criminología Positivista, que se hizo famoso por sus teorías sobre las causas de la criminalidad. El aspecto más conocido de sus obras es su concepción del delito como resultado de tendencias innatas o de orden genético en las personas, considerando que los delincuentes habituales podían distinguirse empíricamente del resto de la población por sus rasgos físicos o el tamaño de su cráneo, mandíbula, orejas u otros órganos de su cuerpo.

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