La insuficiente victoria electoral del Partido Popular, que presentó un candidato conciliador que elude habitualmente todo combate ideológico exhibiéndose como un adalid de la moderación y de la buena gestión hace replantear, una vez más, la necesidad de que toda la derecha española emprenda frente al bloque de la izquierda una imprescindible batalla cultural que contrarreste las enormes manipulaciones históricas y falsedades informativas que éstos manejan sin cesar.
Categoría: Destacados Página 2 de 10
Los casos de corrupción que afectan al entorno más cercano de Pedro Sánchez presentan -aparte de conexiones personales- interesantes caracteres comunes. En especial, algo que los diferentes imputados repiten continuamente entre críticas veladas a los jueces que les investigan: su voluntad de colaborar con la Justicia. Pero veamos qué representa exactamente para ellos “colaborar con la Justicia”, sin prejuzgar su derecho constitucional a la presunción de inocencia, que los ciudadanos debemos respetar hasta que sean juzgados o sobreseídos.
El desembarco masivo de pateras producido este verano en Baleares obliga a realizar una reflexión sobre el problema de la inmigración irregular -no aquella en la que los extranjeros vienen legalmente con un contrato de trabajo, que bienvenidos sean dadas nuestras necesidades laborales- en la que huyamos de todo extremo que represente rechazo, demagogia, buenismo o alejamiento de la realidad.
El estricto cumplimiento de la maraña de normas que constituye el ordenamiento jurídico español es algo que lleva habitualmente de cráneo al común de los ciudadanos. Por ello, una gran mayoría de empresas ha necesitado contratar servicios de Compliance que controlen sus índices de cumplimiento normativo y gestionen sus riesgos regulatorios. Nadie parece poder escapar a esa caótica hiperlegislación que constriñe sin piedad nuestras vidas cotidianas y nuestros negocios abiertos al público. ¿Nadie? Nadie no. Como decían los míticos cuentos de Astérix y Obélix, “hay una aldea gala que todavía resiste al invasor”.
La observación de los hábitos circulatorios de los conductores mallorquines genera conclusiones peculiares, y da pie a una serie de reflexiones bastante recurrentes que hoy quiero compartir en esta columna. Con independencia de que en las ciudades cada vez se conduce peor, pues la gente suele estar más pendiente de lo que sucede en el interior de su vehículo -teléfono móvil y pantallas incluidas- que de los peligros que nos acechan fuera de él, la palma de oro de las infracciones habituales de tráfico se la suelen llevar los usuarios de las dos ruedas.
El polifacético escritor y periodista italiano Pino Aprile ha publicado un reciente ensayo titulado “Nuevo elogio del imbécil”, reedición ampliada de otro anterior aparecido en 1997, en el que alerta muy seriamente de que “la inteligencia humana está extinguiéndose y va camino de desaparecer”. Tras exponer una serie de conocidos ejemplos de comportamientos públicos y privados notoriamente estúpidos, el pensador transalpino sostiene que la inteligencia no ha sido más que un arma en la evolución humana que, en los tiempos actuales, está perdiendo su utilidad.
Escuchar a un argentino de Rosario defender la conquista española como nosotros nunca hemos sabido hacer resulta un acontecimiento impactante. Eso hizo el historiador Marcelo Gullo el lunes pasado en Palma, invitado por el Círculo Mallorquín y la Academia de la Historia, reventando intelectual y físicamente las góticas costuras del viejo edificio de la calle Can Campaner. La experiencia de ver en nuestra ciudad -un lunes por la tarde- a gente sentada por los suelos para escuchar a un conferenciante resultó también un fenómeno alucinógeno, por inusual.
Estos pasados días festivos de la Semana Santa me permitieron leer dos recientes novelas españolas de temática histórica -una con sorprendente final distópico-, ambas casualmente ambientadas en diferentes momentos del franquismo. La primera, “Me piden que regrese” de Andrés Trapiello, describe con precisión de cirujano y gran dominio del lenguaje la vida madrileña en la posguerra española, justo en los estertores de la Segunda Guerra Mundial. La segunda, “La herencia” de Jesús Gallego, sitúa su trama treinta años después, en el delicado e incierto momento de la muerte de Franco, cuando todos nos estuvimos jugando disfrutar de nuestra democracia actual.
La polémica habida por el lanzamiento del penalti de Julián Álvarez en el partido de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid hubiera sido bastante menor si, aparte de interpretar bien las reglas del juego existentes, muchos profesionales y comentaristas del fútbol -entre ellos, el propio árbitro Marciniak y la UEFA- hubieran conocido bien su evolución histórica, que se muestra bastante reveladora de cuando se ha considerado siempre que un balón “está en juego” y, por tanto, de que el lanzamiento del penalti estuvo mal anulado.
El fútbol es una de esas materias de las que la gente suele opinar sin haber estudiado jamás su regulación. Eso tiene poca importancia en las barras de los bares o en las tertulias de familia. Pero, cuando hay tantos intereses económicos y deportivos en juego como en una eliminatoria de octavos de final de la Champions League, se echa en falta en muchas opiniones algo menos de hooliganismo y algo más de rigor técnico. Que para algo están las normas, en este caso el Reglamento del Fútbol, que cada año publica y actualiza la International Football Association Board (IFAB).