Hola de nuevo españoles:
Ya sabéis que estoy profundamente enamorado. Pero necesito haceros algunas confesiones más. Desde hace un tiempo no me gusta nada gobernaros. Sois un pueblo de patanes desagradecidos. No me dejáis ni siquiera progresar. Me desvivo ocho años por vosotros y me respondéis con querellas contra mi familia y amigos. Y con jueces fascistas esperándonos con ganas. Además, os habéis pasado el verano cantando esa ordinariez de “PSHDP” en muchas verbenas y conciertos. Hasta en el puñetero Mundial de fútbol ante las narices de Trump. No puedo salir a la calle sin que me abucheéis. Ni jugar a la petanca con los jubilados de Fuenlabrada. ¿Quiénes os habéis creído que sois? Fachas asquerosos que no podéis soportar que un humilde hijo del pueblo ocupe el poder. Hasta mi abuelo materno tuvo que desertar del ejército republicano para acercarse a quienes mandaban. Y los fascistas le condecoraron. La vida siempre ha sido injusta con los pobres. Ha llegado la hora de que el poder cambie definitivamente de manos.
Como os he demostrado que me las merezco, espero que me dejéis disfrutar las prebendas del poder. Porque gobernaros es un trabajo insoportable. Ir a Ceuta en agosto, con chusma por las calles y un pestazo a inmigrante sin duchar. Y gente exigiéndome responsabilidades. En cambio, tirarme un mes buceando en La Mareta con la lancha de la Guardia Civil y todos los caprichos pagados; recomendaros libros y música con una piña colada desde la piscina; hacer bicicleta de montaña en el Hermitage de Andorra; usar el Falcon y los Súper Puma para viajar sin soportar berridos ni la fetidez de vuestros sobacos; invitar a quien me dé la real gana a disfrutar de los lujos del cargo…. No veáis la cara de gusto que ponía el paleto de Jesús Calleja. Todo eso es gloria bendita. No tenéis ni zorra idea de lo que puede molar. Gobernar debería ser exclusivamente eso, especialmente para la gente de izquierdas. Y que lo paguen los de derechas con el pastizal que les esquilmamos siempre. Ni con ayuda de la Benemérita me vais a sacar de Moncloa. Me pongo malo de pensar que puede que no vuelva a La Mareta. O que el próximo verano me toque contratar AirBNB….
El principal problema de España es su fascismo estructural. Todos los resortes del poder estaban ocupados por ultraderechistas encubiertos. Por eso los he tenido que sustituir. Y adecentar nuestras instituciones con Pumpido, García Ortiz, Tezanos, Murtra, Marlaska, Bolaños, Puente, Albares, Mercedes González…. Honrados hijos del pueblo a los que he debido colocar para cambiar de una vez las tornas, acabando con ese viejo franquismo enquistado. Ahora nos toca a nosotros. Y os vais a enterar de verdad.
Una advertencia final para la fachosfera. Dije a Aimar Bretos en la SER que no me gustáis como alternancia. Ya Pablo Iglesias declaró que nunca volveréis a gobernar. No hagáis tantas cuentas de la lechera. No dejaré que condenéis a Begoña, como hicisteis injustamente con David, Álvaro, José Luis, Koldo o Santos. Tengo a Cándido, la Ley de nietos, los amaños del CIS, la regularización masiva de inmigrantes, las paguitas a tutiplén, y a Indra y Correos controlando los recuentos. Como dijo ese viejo poeta sevillano llamado Dante, “olvidad toda esperanza”. España jamás dejará de ser progresista.
Me despido de todos, todas y todes. Tal vez será la última vez que me molesto en daros explicaciones. No olvidéis que estoy bien, que tener vacaciones es mi derecho, y que son las cinco y no he comido.
Os detesto, Pedro.
PUBLICADO EN MALLORCADIARIO.COM EL 07 DE SEPTIEMBRE DE 2026.
