Por si los españoles no tuviéramos agotada ya nuestra capacidad de asombro, hemos conocido que las cloacas del PSOE, integradas por la “fontanera” Leire Díez, el abogado Jacobo Teijelo, el empresario Pérez Dolset y el ex juez Luis Sáenz de Tejada (expulsado de la carrera judicial por maltratador), bajo la financiación del jefe de la caja Santos Cerdán, organizaron tras la imputación de Begoña Gómez un comando “torrentiano” para amenazar a las más altas instituciones del Estado relacionadas con las investigaciones por corrupción.

Para empezar, no se les ocurrió nada mejor que contactar con varios clanes de la droga de Badajoz, primero con “Los Rochos” y luego con “El Gitano”, para “dar un buen susto” a la jueza Beatriz Biedma, encargada de la instrucción del caso del hermano del presidente, David Sánchez. Y ofrecieron a los narcos negociar con Fiscalía para acordar una rebaja de penas de los delitos en los que estaban incursos.

Todo ha sido confirmado por Cintia Rocho, jefa del clan de la droga con más influencia en Badajoz, quien declaró a Telecinco que “no me hubiera gustado ser la Beatriz, pues yo sabía que iban a por ella y querían que hiciéramos algo». Rocho explicó que dos personas, «uno que decía que era magistrado y otro abogado», contactaron con ella y le proporcionaron la dirección de la vivienda de la magistrada con fotos de la propia Biedma, de sus hijas, de sus compañeras del juzgado, del parque donde jugaban las niñas y del colegio al que asistían a clase. Rocho, que ha visto cómo en siete meses otro clan de la droga ha asesinado a tiros en Badajoz a su marido y a su propio padre, no quiso concretar los nombres de las personas que le ofrecieron la información, aunque aseguró que lo haría «ante la Guardia Civil”.

En cuanto a “El Gitano”, se trata del capo de otra conocida “familia” de la droga en Badajoz, al que la trama igualmente contactó para “asustar” a la jueza, obteniendo también una respuesta negativa. Es evidente que los clanes extremeños del narcotráfico no han querido acrecentar sus problemas judiciales. La propia Cintia Rocho explicó en su entrevista que «yo tenía una situación muy complicada, porque acababan de asesinar a mi marido», añadiendo que «nos querían utilizar a nosotros», y dejando claro a los periodistas que se negaron a actuar contra la jueza.

Superada la perplejidad que todo esto produce, llama la atención hasta dónde es capaz de llegar la peligrosa mafia que nos gobierna para salvaguardar el entorno personal de Pedro Sánchez. Y también la “decencia” de los clanes de la droga de Badajoz, que han mostrado muchos más escrúpulos que la desatada banda de “Torrentes” que protege los intereses del PSOE.

No podemos dejar de comentar dos aspectos más, referidos al mundo judicial. El primero, el nuevo papelón de la Fiscalía, a la que siempre ofrecen como moneda de cambio para todo tipo de trapicheos ilegales. Y el segundo, la reacción de la Asociación Profesional de la Magistratura, la Asociación Judicial Francisco de Vitoria y Foro Judicial Independiente, que publicaron un comunicado conjunto de apoyo a la jueza y de condena de las intimidaciones, mientras la progresista Jueces para la Democracia no se ha dignado a pronunciarse.

Ya resulta habitual que los juristas progresistas antepongan su ideología -y el apoyo incondicional a un ejecutivo de su cuerda- a la recta aplicación de la Ley y a la defensa de sus compañeros. Pero parece de ciencia-ficción que los narcos extremeños resulten ser más decentes que el Gobierno y sus jueces y fiscales afines.

PUBLICADO EN MALLORCADIARIO.COM EL 28 DE SEPTIEMBRE DE 2026.