
Para darles una idea aproximada, solo la recaudación fiscal del año 2.025 fue de 325.356 millones de euros (datos de AEAT) y, además, España ha recibido en Fondos Next Generation otros 78.000 millones de euros. En total, dos billones quinientos mil millones de euros durante los mandatos de Sánchez. Viendo el lamentable estado de nuestras infraestructuras y el deterioro de nuestros servicios públicos, ¿dónde ha ido toda esa pasta?
Esa preocupante sensación de desconcierto se ve fuertemente incrementada cuando nos enteramos, por noticias en prensa, de que en los últimos años nuestro Gobierno ha financiado con más de 1.700 millones de euros múltiples proyectos ferroviarios en otros países: 944 millones para la modernización de los trenes de Marruecos (ese vecino leal que nos invadió con 80.000 personas y varios buques de guerra hace escasos dos meses las fronteras de Ceuta); 699 millones para Egipto; 57,4 millones para Uzbekistán; 26,6 millones para Uganda; 24,2 millones para Kenia; 12,3 millones para Canadá; 5,48 millones para Ucrania; 1,51 millones para Tanzania; 835.000 euros para Colombia; 455.000 euros para Chile; y 413.412 euros para Turquía. Un dineral tremendo mientras nuestros trenes de alta velocidad siguen funcionando con el obsoleto sistema de seguridad LBZ, implantado en el año 1.992. ¿Cuántos de ustedes conducen hoy un vehículo o usan un ordenador con sistemas de seguridad de 1.992?
Conocemos además que Adif, la gestora de nuestras infraestructuras ferroviarias, fue elegida por el condenado José Luis Ábalos para colocar a las putillas que se trajinaba y a su imputada amiga Isabel Pardo de Vera, quien ha declarado a El Mundo que, siendo presidenta de Adif, dejó aprobada y licitada ya en septiembre de 2.021 la sustitución del sistema LBZ por el moderno sistema europeo ERTMS, cambio que cinco años después nuestro Gobierno todavía no ha ejecutado.
Aun así, el Gobierno basa su relato en el “error humano”, filtrando a medios afines grabaciones selectivas de la sala de control de Atocha, cometiendo los posibles delitos de revelación de secretos y de informaciones reservadas a funcionarios con el sumario declarado secreto. Resulta evidente que, existiera o no fallo humano (algo que determinará la investigación), las decisiones se tomaron sobre los datos proporcionados por un sistema inadecuado que eliminaba cualquier barrera de seguridad automatizada.
Proliferan, además, testimonios de maquinistas aseverando que el sistema LBZ fallaba habitualmente y que existían decenas de incidencias. Y el Gobierno comunicó este verano a la UE que el ERTMS, financiado con fondos europeos, estaba ya implantado. Es posible que alguien muy presionado haya tomado una mala decisión, pero incardinada en un fallo sistémico con una seguridad anticuada y una manifiesta carencia de inversión. El sistema LBZ no debería estar en servicio 34 años después de su implantación, en una era caracterizada por su gran evolución tecnológica.
El indescriptible Óscar Puente, un tipo que no dejó de tuitear ni el día de la reciente tragedia, pagó con dinero público del Ministerio de Transportes un informe para averiguar los motes que la gente le ponía en Twitter. Y, el mismo día del accidente, ya culpó de forma miserable a un trabajador del centro de control, dando su nombre y publicando en El País y la SER audios cortados. La prioridad de quien dirige nuestros trenes, que apareció hace pocos días simulando, entre risas y bailes, un incidente ferroviario en el programa de Marc Giró, no es hacerlos funcionar sino vender públicamente su imagen y salvar su mullido culo.
Cabe destacar, finalmente, la pasividad del saqueado pueblo español. Aún desconocemos el resultado de la investigación de Adamuz, pero recordamos que media España salió a la calle cuando el Gobierno de Rajoy sacrificó al perro Excalibur -contagiado de ébola- para evitar males mayores, o cuando el desahucio judicial de Maricarmen. ¿Dónde se esconden ahora esos ciudadanos comprometidos? Qué tragaderas tiene España con tantos golfos e inútiles de izquierdas.
PUBLICADO EN MALLORCADIARIO.COM EL 02 DE NOVIEMBRE DE 2026.


Se ha publicado que la periodista Irene Lozano redactó para Pedro Sánchez su poco exitoso “Manual de resistencia”. Porque a él se le hubiera dado mucho mejor, aparte de recomendar lecturas y canciones veraneando desde La Mareta mientras 70.000 personas invadían Ceuta, redactar un completísimo “Manual de negligencia”.
Dijo Manuel Azaña, último presidente de la Segunda República española, que “Franco no se ha sublevado contra la República, sino contra la chusma que se ha apoderado de ella”. Y esas alusiones a una “chusma” violenta e incontrolable, que convirtió los últimos tiempos del régimen republicano en un émulo de la revolución soviética, fueron habituales en los escritos de periodistas como Wenceslao Fernández Flórez (“El terror rojo”); Manuel Chaves Nogales (“A sangre y fuego”); o de la política republicana Clara Campoamor (“La revolución española vista por una republicana”).
La convocatoria de elecciones abre un tiempo nuevo en el que “veremos hechos que nos helarán la sangre”, parafraseando el reproche que la madre de Joseba Pagazaurtundúa, militante socialista y jefe de la policía local de Andoain, lanzó a Patxi López tras traicionar la memoria de su hijo pactando con sus asesinos. Uno de esos hechos será, de consumarse la derrota del sanchismo, la desbandada general quienes fueron -mientras les convino- fieles soldados del narciso.

Ahora que se aproxima el periodo electoral comienzan a avizorarse movimientos de personajes de la vida pública balear para agitar, en beneficio propio, las diferentes “patrias” que llevan décadas alimentando opíparamente a buena parte de nuestros políticos. Los difíciles tiempos que hoy vivimos contribuyen favorablemente al festín identitario, pues la construcción de “relatos” y la demonización polarizadora de los adversarios han sustituido a las políticas de gestión y al simple examen de resultados realizada por los ciudadanos al ejercer el voto.
Ha movilizado mucho a la izquierda el desalojo de una anciana de 87 años, llamada Mari Carmen, del piso de que ocupaba como inquilina de renta antigua desde hace más de 60 años con vistas al Parque del Retiro de Madrid. Lamentando humanamente la penosa situación de una mujer de avanzada edad que no debería estar sometida a estas alturas a semejante drama personal, voy a detallarles aquí unos cuantos datos que construyen un “relato” alternativo al que la izquierda nos quiere emocionalmente colocar. Porque Leyes y emociones viven en mundos realmente muy distintos, y cualquiera de ustedes, amables lectores, podría haberse visto en una situación similar. Y no solo como inquilinos sino tal vez como sus caseros.